El Ayuntamiento de Elda sanciona por segunda vez a una empresa por colocar carteles publicitarios ilegales en fachadas y mobiliario urbano de la ciudad
El Consistorio eldense recuerda que se trata de una actividad no autorizada que degradada visualmente el espacio público, afecta a los vecinos y vecinas y, además, deteriora la calidad de las visitas turísticas
26 de enero de 2026. El Ayuntamiento de Elda ha sancionado por segunda vez a una empresa por la colocación de carteles publicitarios ilegales en fachadas de edificios, mobiliario urbano y otros bienes públicos y privados de la ciudad. La sanción ha sido impuesta después de que la citada empresa, dedicada a la compra y venta de antigüedades y que ya había sido sancionada anteriormente, haya hecho caso omiso a los requerimientos realizados a través de la Concejalía de Turismo.
Hay que recordar que la Ordenanza Reguladora del Civismo y la Convivencia en Elda, aprobada por el Pleno Municipal el pasado 31 de enero, es de aplicación en todos los espacios públicos de la ciudad y también en los espacios, construcciones, instalaciones y bienes de titularidad privada cuando desde ellos se realicen conductas o actividades que afecten o puedan afectar negativamente a la convivencia y al civismo.
En el artículo 28 la Ordenanza indica que “está prohibida la colocación de carteles y pancartas en la vía pública, en los espacios públicos y otros espacios definidos en el artículo 3 sin autorización expresa del Ayuntamiento o en su caso de la Administración Pública titular del bien”. La norma refleja que las personas o empresas que promuevan esta colocación responderán directamente de las infracciones y serán responsables del pago de las sanciones correspondientes, que en este caso pueden llegar a los 750 euros.
El Ayuntamiento de Elda, a través de la Concejalía de Turismo y en colaboración con Seguridad Ciudadana, puso en marcha hace unos meses una campaña para erradicar la colocación de carteles publicitarios ilegales en fachadas de edificios, mobiliario urbano y otros bienes públicos y privados de la ciudad.
El objetivo era poner fin a una práctica que, además de estar prohibida por la Ordenanza Reguladora del Civismo y la Convivencia, supone una evidente degradación visual del espacio urbano que afecta a los vecinos y vecinas de Elda y también daña la calidad de las visitas turísticas a la ciudad.
La mayoría de los carteles eran colocados por agencias de viajes o por particulares en representación de estas, con el fin de comercializar excursiones y paquetes turísticos, aunque en menor medida también había carteles de salas de conciertos de la ciudad y otros particulares con fines distintos a los anteriores.
La campaña surtió efecto y la mayoría de los carteles han desaparecido, aunque alguna empresa, como la ahora sancionada, ha vuelto a colocarlos. Las zonas más afectadas por esta práctica ilegal se ubican junto a edificios y lugares de atractivo turístico e interés cultural, como el Teatro Castelar, la Casa de las Beltranas, el Museo del Calzado, la Iglesia de Santa Ana, la Plaza Mayor o la calle Juan Carlos I, entre otros puntos, generando un impacto visual deplorable.






